Se manifiesta en la destrucción de cultivos, dejando a las familias campesinas sin sustento, en la contaminación de nuestras fuentes de agua y en la creciente toxicidad del aire que respiramos.
Es crucial que evitemos la quema a toda costa. En su lugar, debemos adoptar prácticas de producción amigables con el medio ambiente que mejoren la productividad a largo plazo de nuestros cultivos.
Hago un llamado a todos los hondureños y productores para que unamos fuerzas en la búsqueda de un agro sostenible. Trabajemos juntos para proteger nuestros recursos naturales, asegurar el bienestar de nuestras comunidades y construir un futuro más próspero para todos.
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