
El consejero asegura que el objetivo del juicio político es impedir que se investigue el Golpe Electoral Marlon Ochoa reta a Zambrano y Jorge Cálix: “denme cuatro horas y demostraré cómo se declararon presidente, alcaldes y diputados sin votos”
Tegucigalpa. El consejero del CNE, Marlon Ochoa, denunció hoy que las amenazas que enfrenta buscan neutralizarlo antes de asumir la presidencia del CNE en septiembre, en la que llevaría a cabo una investigación para conocer los verdaderos resultados de las elecciones de noviembre de 2025. “La primera acción que realizaré cuando asuma la presidencia será investigar el fraude electoral”, aseguró Ochoa, advirtiendo que se pretende destruir evidencia y silenciar su testimonio sobre cómo se proclamaron presidente, alcaldes y diputados sin respaldo del pueblo. Ochoa denunció directamente a sus pares Ana Paola Hall y Cossette López, por promover la destrucción de material electoral que guarda la verdadera voluntad popular expresadada por los hondureños en las pasadas elecciones. “Quieren aprobar que se destruya todo el material electoral de las elecciones generales de 2025, para borrar toda evidencia del fraude”, dijo, vinculando estas acciones con intereses de grupos de poder político y criminal que, operaron para manipular los resultados. Según Ochoa, desde el 23 de diciembre se han tomado decisiones ilegales en el órgano electoral, sin convocatorias formales de Pleno ni su participación. Denunció que su intención es apartarlo como testigo directo de lo ocurrido, mientras que el crimen organizado y ciertas estructuras políticas buscan impedir que se esclarezca la verdad. “Me quieren juzgar para eliminarme y borrar la evidencia documental del mayor fraude electoral de la historia”, sostuvo. Entre las irregularidades que describió, Ochoa mencionó modificaciones al código fuente del sistema de Transmisión de Resultados Electorales Preliminares, retrasos en la carga de 16 mil 615 actas, más de cuatro mil actas que se subieron en cero y la eliminación del cruce biométrico la noche antes de las elecciones. “Yo fui testigo directo de ese crimen”, reiteró, dejando claro que su testimonio es crucial para que la población conozca la verdad. El impacto político del fraude, según denunció, fue masivo. En múltiples municipios se declararon alcaldes que no fueron electos, varios diputados que hoy ocupan curules no contaban con respaldo popular y, además, se proclamó un presidente que no ganó los votos necesarios. “Me quieren juzgar personas que hoy ocupan cargos en el Congreso que no ganaron en las urnas”, enfatizó, alertando que el objetivo de esta judicialización es destituirlo, neutralizar la investigación y asesinarlo en prisión. Ochoa también denunció presiones externas: amenazas contra él y su familia y órdenes del Poder Judicial para frenar investigaciones sobre el proceso electoral. “Las diez familias y grupos de poder quieren retomar el control del país y eliminarme”, aseguró, destacando la participación de actores del crimen organizado en la manipulación del proceso electoral. En un llamado directo a los diputados honestos y conscientes, solicitó no prestarse a estas maniobras. “Cumplan con la ley y permitan que se investigue cómo el crimen organizado, maras y grupos de poder que le robaron las elecciones al pueblo”, dijo. Al mismo tiempo, reconoció el apoyo de legisladores que valoran la gravedad de los hechos y la necesidad de preservar la democracia. A pesar de la presión política y las amenazas, Ochoa aseguró que enfrentará el juicio político con la frente en alto y no abandonará el país. “Este juicio no es contra mí, es contra la democracia hondureña. Vamos a dejar constancia de la verdad y a proteger la memoria histórica”, concluyó, reafirmando que su objetivo es garantizar que se esclarezcan las irregularidades de las elecciones de 2025.
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